jueves, 23 de diciembre de 2010

Linzón

Antes de la blanca floración de los almendros una alfombra no menos blanca de modestos linzones cubre el secano alicantino. Recuerdo ver a los viejos pajareros de mi pueblo segando los linzones de los campos de almendros para alimentar a sus aves. La tiernas silícuas de esta humilde especie propia de caminos y baldíos parecen volver locos a verderones, verdecillos y jilgueros y son un recurso alimenticio que no falla ningún invierno.

Al linzón, oruga, rabeniza o ravenissa (Diplotaxis erucoides) se le considera una mala hierba, o lo que es lo mismo pero dicho de otra manera y con otras lentes puestas, una heroína que lucha desde la base contra la erosión. Cualquier terraplén yesoso, cualquier borde de un camino junto a un campo baldío pueden ser el hogar ideal de esta planta, que se aferra a la tierra con denuedo. Cuando los vecinos de mi pueblo se dedican a abandonar los campos que antaño cultivaron para que se conviertan en futuras cosechas de un especulador urbanístico, el linzón sigue floreciendo, otoño tras otoño, primavera tras primavera, regalando sus semillas al pajarerío rural, cada vez más castigado por nuestra indiferencia.

La foto está tomada hace un mes, en un pueblecito de L'Ampordà.


lunes, 18 de octubre de 2010

Tritón

Sobre la mano del señor Faus posa un juvenil de Tritón jaspeado (Triturus marmoratus), Tritó verd en catalán, uno de los anfibios urodelos (con cola) más comunes del tercio norte peninsular. Para este discreto naturalista, provinente de secarrales meridionales, los encuentros con estas pequeñas joyas acuáticas siempre son emocionantes, como supongo que habré anotado en alguna entrada anterior.

Hijos de Anfítrite y Poseidón, dioses griegos de los mares, los tritones, todavía en nuestros días, conservan cualidades sobrenaturales, como su doble respiración -cutánea y pulmonar-, su dos vidas- acuática y terrestre- y su capacidad de autorregeneración, que les permite recuperar miembros perdidos (patas, dedos, retinas...).

jueves, 14 de octubre de 2010

Matamoscas

No me puedo resistir a escribir una pequeña entrada para presentaros a la Matamoscas, la Falsa Oronja, el Reig bord, uno de esos famosos hongos que mucha gente conoce incluso por el nombre en latín: la Amanita muscaria. Descubrimos tres ejemplares del cuerpo fructífero de este basidiomiceto (una seta, vaya) debajo de un haya, cerca del pantano de Santa Fe, en el Parque Natural del Montseny; el de la foto todavía no había abierto su sombrero de ala ancha. Sólo faltaba un gnomo debajo del hongo invitándonos a una infusión de escaramujo para acabar de completar el cuadro otoñal. Todo el mundo debe saber que la Amanita muscaria, pese a su belleza, es venenosa; los efectos del ácido iboténico se manifiestan a las dos horas de la ingesta del hongo, provocando parálisis, disnea, mareos, ataques de furia y, en ocasiones, el deceso del consumidor.

No obstante, lo único que hay que hacer es no consumirla. No es necesario, como hacen algunos seteros, destrozarla para evitar problemas. Las amanitas son micorrizógenas, auténticas aliadas de los árboles bajo los que crecen… pero eso es otra historia que comentaremos con más detalle en otra entrada, el tema lo merece.

lunes, 4 de octubre de 2010

El mamífero más pequeño del mundo

Pequeñísima, hiperactiva, voraz y despeluchada, así es la Musarañita (Suncus etruscus), el mamífero de menores dimensiones conocido hasta el momento. Sus escasos 70 milímetros –incluida la cola- y sus costumbres nocturnas la hacen difícil de detectar para los ojos humanos. De hecho, se suele descubrir su presencia en una zona determinada estudiando las egagrópilas de las rapaces nocturnas en las que, con un poco de suerte, se pueden encontrar los restos de sus diminutos cráneos.

Otra manera de toparse con esta especie –desafortunadamente tan poco edificante como la anterior- suele ser el hallazgo de un cadáver, que fue lo que nos ocurrió hace unos días paseando por la Serralada de Marina, en Santa Coloma. El pequeño –e inerte- duendecillo que ilustra este post se encontraba tendido cuan largo era en medio de una pista forestal. Cuales CSI de los micromamíferos convenimos que la causa de la muerte pudo deberse al ataque de algún depredador mamífero –gato, zorro- que actuó poco antes del amanecer. Se da la circunstancia que las musarañas poseen unas glándulas que emiten una substancia de olor y sabor desagradables que, aunque no evita el ataque de los depredadores, sí evita ser devorada. Si la musaraña tiene suerte, puede que el depredador la suelte a la primera intentona de mordisco. Si no, será desechada una vez muerta. Puede incluso que la pobre musaraña fenezca del susto ya que su corazón liliputiense, que late unas 1000-1200 veces por minuto (20 por segundo!), no suele resistir el estrés de un ataque predatorio.

Nuestra musarañita, pese a todo, vive intensamente la vida. Las hembras pueden criar hasta seis camadas al año, siempre que hayan sobrevivido a su primer invierno. Imaginad lo que supone eso traducido en paradas nupciales, cópulas, peleas por el territorio, gestación, parto, cría y búsqueda de alimento. Esta última ocupación es la actividad central de la Musarañita, que necesita ingerir diariamente el equivalente de su peso en comida. Y hemos de apuntar que sus preferencias culinarias son bichos que hay que perseguir: grillos, saltamontes…

Las nueve especies de musarañas, musarañitas y musgaños que viven en la Península Ibérica están protegidas por el Convenio de Berna y por diversas leyes estatales y autonómicas. Si bien, en general, no están amenazadas, las alteraciones de su hábitat pueden ocasionar declives locales.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

La ballena alada

A los guardas de la Reserva Marina del Parque Natural del Montgó se les debió acelerar (mucho) el corazón cuando contemplaron aquella mole salir del agua y romper con un estallido atronador la superficie del mar al volver a caer. Quince metros y treinta toneladas de espectáculo animal: las yubartas nos han vuelto a visitar.

La noticia salió -ilustrada con la foto que ilustra el post- en el diario Información de Alicante. Dos ballenas yubartas (Megaptera novaeangliae), también conocidas como Ballenas jorobadas o Jibartes, pasaron a poco menos de un kilómetro de las concurridas playas de Jávea.

La noticia tiene su miga, ya que son muy raras las citas de esta especie en las costas ibéricas ( tres citas hasta 2005 -en el mar de Alborán, Menorca y la Costa Brava-, un jibarte extraviado este agosto en el puerto de Algeciras...). Esta preciosa ballena está catalogada a nivel estatal como en Peligro de Extinción y, a nivel global, se estima que quedan unos 34.000 individuos, un número bastante aceptable, teniendo en cuenta que entre 1904 y 1983 la industria ballenera arponeó a 200.000 yubartas.

Nuestra amiga jorobada es el misticeto (ballena con barbas) que posee las aletas pectorales más largas -casi un tercio de su longitud total-, rasgo que explica la primera parte de su nombre en latín, Megaptera. Su actitud confiada y juguetona, sus espectaculares saltos y su peculiar y bello canto la han hecho una de las estrellas de los amantes de los mamíferos marinos. Que vengan a dar unas brazadas por nuestras costas -tan a trasmano de sus oceános habituales- es como para emocionarse.


sábado, 11 de septiembre de 2010

Abejarucos

Ayer por la tarde pasó un pequeño bando de Abejarucos (Merops apiaster) sobre nuestra calle. Como siempre, antes de verlos los hemos oído. La dirección de vuelo: el sur, hacia el Estrecho de Gibraltar. Hace apenas seis meses pasó un bando en dirección contraria, exactamente el 25 de abril; otro lo hizo el 2 de mayo. Y en estos escasos 180 días que separan la travesía de la venida de la del retorno cada pareja habrá sacado 6 ó 7 pollos de precioso colorido en una carrera a contrarreloj marcada por la cantidad de horas-luz y la abundancia de insectos. Ahora que los días ya declinan definitivamente, todas las aves migratorias se afanan en cruzar el Mediterráneo antes de que la ausencia de luz y calor haga caer en picado la disponibilidad de presas.

Los abejarucos son animales extraordinarios, además de su característico colorido, único entre el pajarerío ibérico, se trata de una de las pocas aves que realiza cría en cooperación, es decir, que otros individuos que no son los progenitores ayudan a alimentar a los polluelos, circunstancia que propicia nidadas sanas y muy numerosas. En nuestras tierras, además del Abejaruco, sólo la Gallineta de agua, el Mito y el Acentor común muestran este comportamiento cooperativo.

Por otra parte, es bien conocida la habilidad de los abejarucos –como bien apunta su nombre- para cazar abejas, abejorros y avispas, a los que extraen el aguijón antes de ingerirlos. Esta destreza no está respaldada por ninguna resistencia física especial a las picaduras, más allá del peculiar diseño del pico, que aleja de los ojos el aguijón y sus peligrosas histaminas.

La migración de los abejarucos hacia África comenzó en julio, pero son las dos primeras semanas de septiembre las que concentran los mayores contingentes de coloridos viajeros en plena travesía. En esta época no son raras las observaciones de grandes bandos de entre 20 y 50 aves, con su peculiar vuelo ondulado a media altura y su típico reclamo recitado de manera constante. Y no falla, siempre en dirección Sur.

Nota: Fotografía de Markus Varesvuo

domingo, 18 de julio de 2010

Blog de oro


Este espacio cibernético está más que contento: Miguel A., el responsable del estupendo Andanzas de un Trotalomas, nos ha concedido el premio Blog de oro, recibido ex a quo junto a otro puñado de bitácoras. Este premio tiene la bonita virtud de poner como condicionante para su recepción la elaboración de una lista con quince premiados más, formando así –tejiendo así- una red de bitacoristas de intereses más o menos afines, es decir, creando comunidad (lo mejor para tiempos de crisis).

Muchas gracias Trotalomas por el galardón -que lucimos orgullosos- y aquí va el listado de blogs que, a mi entender, merecen esta insignia y visita diaria (quién tuviera tiempo para sumergirse en ellos más minutos de los que les puedo dedicar).
PREMIOS BLOG DE ORO (a juicio de este naturalista discreto)

Reciclando en la escuela. El blog de Marta es un tesoro para los que trabajan con niños. Las ideas para reutilizar residuos son, además de ingeniosas, bellas. Todo un ejemplo de compromiso con la educación, el medio ambiente y el arte.

Rubenymielgo. Las creaciones de este artista polifacético a base de restos de hierros, tuercas y alambres son una gozada.

El blog de Decrecimiento es un compendio de sabiduría y de ganas de luchar por un mundo mejor. Imprescindible.

Manuel Segura tiene un blog con dos caras: la de las recomendaciones culturales –certeras- y la de sus creaciones en vídeo-estimulantes-, Ajo y Laurel.
Ecologismo comprometido hasta el tuétano y gracia para contar lo que nos preocupa: El rebaño ciego.
Maestros naturalistas:
Krispy Yamaguchy: entomología genial (y más) desde el altiplano villenero.
Un paseo manchego: perfecta compañía para triscar por La Mancha
El Naturalista: ¿hay algo que no sepa sobre nuestros montes? Magnífico.
Cal Pepet del Xica: un haiku diario en el corazón del delta del Llobregat
Jardí de bons endreços: una estupenda ilustradora y un blog repleto de detalles, bordados y rincones secretos.

domingo, 13 de junio de 2010

Gorriones, moriscos y piratas



Hace ya unos meses muchos diarios recogieron una de esas noticias que parecen no tener importancia pero, mira tú por donde, todas las agencias la trabajaron en sus redacciones y casi todos los periódicos importantes, blogs y otros medios la transmitieron dedicándole cierto espacio: los gorriones están comenzando a escasear. En algunos lugares de Europa se han dado extinciones locales, como en Londres, donde el pájaro casi ha desaparecido y en algunas zonas de la península Ibérica está en franca regresión.

Con los gorriones pasa como con tantas cosas en la vida, cuando estaban ahí, no se les daba importancia y cuando se hacen más raros se descubre cuánto, en realidad, se les apreciaba, o cómo era de interesante su aspecto o hasta qué punto se habían hecho un hueco en nuestra cotidianeidad.

Entre los gorriones encontramos diferentes tipos, siendo quizás los más comunes el Gorrión común y el Gorrión molinero, con los cuales se podría hacer una adaptación de la famosa fábula protagonizada por un ratón de ciudad y otro de campo y en la cual se trataba el clásico “menosprecio de corte y alabanza de aldea”. El nombre en latín del Gorrión común lo dice todo: Passer domesticus, “pájaro de la casa” y es que no en vano esta avecilla viene acompañando nuestros habitáculos y núcleos urbanos desde el Neolítico. En catalán se le llama al gorrión “Pardal”, sustantivo que también puede ser el genérico de todos los pájaros, mientras que en valenciano recibe el nombre de “Teuladí”, en atinada referencia a la querencia de este animal por los tejados (“teulats”).

El Gorrión molinero (Passer montanus) recibe el nombre de “Pardal xarrec” en Cataluña, teniendo ambas denominaciones claras resonancias harineras. Es el Gorrión molinero de costumbres más rurales, no siendo de extrañar que los antiguos habitantes de los campos ibéricos lo bautizaran así al verlo triscar entre los granos de cereal que molían las ruedas de aquellos artilugios que vencieran al Quijote. El nombre en valenciano de este pájaro, “Teuladí morisc”, también alude a lo rural, pero de una manera indirecta, haciéndonos evocar las montañas valencianas durante los siglos XIV, XV, XVI y XVII, cuando las zonas más agrestes de los campos del Regne estaban habitadas por musulmanes valencianos, desplazados a peores emplazamientos desde las llanuras fluviales tras las conquistas hacia el sur de los reyes de la corona catalano-aragonesa.

En la zona de recepción del Remolar-Filipines, donde está realizada la fotografía que acompaña este texto, conviven amigablemente gorriones comunes y molineros, aunque los primeros nidifican en los tejados de uralita de las pocas construcciones de la reserva mientras que los moriscos prefieren los agujeros de los álamos cercanos al aparcamiento.

Y así, en un vuelo torpón de gurriato, cerramos este post, al final demasiado etimológico hasta para este naturalista discreto, que no se resiste a preguntar a sus pacientes lectores qué terrible profesión ejerce un personaje denominado Santiago Gorrión

Foto: Passer montanus





miércoles, 6 de enero de 2010

Caprifoliáceas (I)


La familia de las caprifoliáceas es pequeña pero jugosa; en ella se encuentran algunas de las especies más carismáticas del bosque Mediterráneo, como las madreselvas, el durillo o el saúco. Y digo carismáticas porque caen bien a todo el mundo: presentan floraciones espectaculares, duraderas y aromáticas (ideales para los lepidópteros ninfálidos), proporcionan apetitosos frutos para los animalillos del bosque y son, además, de fácil cultivo, por lo que son muy apreciadas en jardinería.

La madreselva de la foto es la Lonicera implexa, también conocida como Zapatillas, Xuclamel o Lligabosc; este último nombre en catalán le viene como anillo al dedo, ya que se trata de una planta que forma parte del estrato lianoide, como la Rubia o la Hiedra, y con sus ramas sarmentosas parece ir hilando el bosque y enmarañándolo. Las madreselvas son, de hecho, una especie capital en lo que se denomina “orla” del bosque, un tipo de formación arbustiva que crece que en los márgenes de los bosques, o en los claros de éstos, y que hace de colchón ante posibles agresiones al ecosistema forestal al crear una maraña impenetrable de espinas, sarmientos y ramillas. La orla proporciona un refugio inmejorable a numerosos animales, a la vez que constituye una auténtica despensa de frutos durante los meses de otoño e invierno.

A la Lonicera implexa también se la llama Madreselva mediterránea, y es muy parecida a la Lonicera etrusca, de la que se diferencia por las brácteas, que en la implexa forman una cazoleta muy característica (y que se aprecia bien en la foto).

La madreselva remojada que ilustra el post posó para la cámara en el Parc de la Serralada de Marina, en el término de Tiana.
FOTO: E.M.E (CC)

domingo, 3 de enero de 2010

El patio de mi casa...


El invierno ha traído a la ciudad un buen montón de pájaros invernantes, algunos de los cuales, para nuestro deleite, se posan de vez en cuando en nuestro patio. Por ahora tenemos como visitantes casi diarios un petirrojo (Erithacus rubecula), dos mirlos (Turdus merula)-uno de ellos muy jovencito-, una lavandera blanca (Motacilla alba), una curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala)y un colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros). Una pareja de urracas (Pica pica) tiene querencia por la illa donde está situada nuestra vivienda, pero todavía no han bajado al patio o, al menos, no las hemos visto.

Estamos intentando fidelizar alguna de estas aves colocando estratégicamente semillas y fruta pero por ahora sólo un mirlo se ha acercado a curiosear en torno a unas manzanas.