miércoles, 23 de septiembre de 2009

Estramonio


El otro día anduve en Sant Boi del Llobregat por cuestiones de trabajo. También por cuestiones de trabajo bajé a darme una vuelta por las restauradas riberas del Llobregat, a ver (o a “dotorear”, como se diría en Alicante) qué bicherío se removía por la zona. Lo cierto es que la restauración del río está quedando bastante bien, aunque eché un poco en falta más vegetación cerca de la orilla –además de las omnipresentes cañas- aunque es posible que todavía no se haya completado el proyecto (no lo conozco al detalle) y sí se contemple una plantación de sauces y mimbreras o similares en primera línea del agua.

La planta que ilustra este post poco tiene que ver, sin embargo, con los ecosistemas fluviales, ya que es la típica especie que coloniza zonas abandonadas, solares y deslunados (por cierto, qué gracia tienen estas dos palabras, que parecen hacer referencia a los dos astros más importantes de nuestro firmamento y se refieren, no obstante, a lo que se refieren). Originaria de Sudamérica, como muchas otras plantas que pueblan los baldíos ibéricos, el peligroso Estramonio (Datura stramonium) puede casi considerarse una planta autóctona, tanto es el tiempo que llevamos conviviendo con ella.

Se ha escrito mucho sobre el estramonio y su vinculación con la brujería y los aquelarres debido a los potentes efectos alucinógenos que produce la ingestión de algunas de sus partes. Su potencial tóxico es tan fuerte que, con la toma de unos pocos gramos, se puede producir un coma y hasta la muerte del arriesgado consumidor, que antes de cascarla habrá experimentado fuertes alucinaciones.

El estramonio es una solanácea, como también lo es la Belladona y la Mandrágora, igualmente utilizadas por brujas y psiconautas para la producción de estados alterados de conciencia. Otras solanáceas más familiares, como la patata o la berenjena, también tienen su buena dosis de tóxicos, que desaparecen, eso sí, cuando se cocinan.

Con todos sus alcaloides, sus historias de brujas y su misterio, quizá lo más atractivo del estramonio sea su aspecto de planta extraterrestre, con esas flores tubulares, las hojas dentadas y los frutos orlados de espinas. Bueno, y del nombre, para qué hablar…