jueves, 8 de diciembre de 2016

Morritos largos y la burbuja inmobiliaria


El bichito de la foto me lo encontré debajo de una palmera en Santa Fe del Penedés, más tieso el pobre que un palo. Parece un escarabajo con trompa, tiene su gracia, el color es bonito... No me digáis que no mola. Ya pasa esto con la familia de los gorgojos, tienen como una fisonomía muy reconocible y bueno, como que los identificas rápido, pues te encariñas. 


Pues a nuestro amigo de le han bautizado los bichólogos como Picudo rojo, Morrell vermell en català y Rynchophorus ferrugineus en latín. Y mata palmeras. Cientos. Millares. Decenas de miles de palmeras han caído desde principios de esta década  en la península ibérica víctimas del hambre de sus larvas, que devoran el tierno corazón de estos árboles tan apreciados por la gente. Para hacernos una idea aproximada, sólo en la Región de Murcia del 2000 al 2003 sucumbieron 9.000 palmeras.

El pobre morritos largos no tiene la culpa, claro, su familia tiene que crecer. Y, en fin, él vino a la fuerza, no quería llegar hasta aquí, que sepamos. 

Él vino en un barco...

¿Alguien se acuerda de cuando brotaban por toda España urbanizaciones, aeropuertos, puertos, paseos marítimos, campos de golf e infinitas rotondas? Tanto y tanto se edificó y tantas y tantas calles y avenidas nuevas se abrieron que los viveros de plantas patrios no daban abasto para surtir de árboles tanto proyecto urbanístico. Es más, España -y el más remoto de sus pueblos- tenía que dar un aire como de vacaciones y buen tiempo full time y, claro, no iban a plantar alcornoques alrededor de las nuevas piscinas, había que plantar palmeras. Muchas palmeras. 

Y se trajeron miles de palmeras de Egipto y Túnez... Y escondiditos entre sus hojas venían también unos cuantos picudos rojos, que habían venido posiblemente vía Península Arábiga desde el sudeste asiático, de donde proviene su linaje.

Buah,,, Menudo desastre. Primero Andalucía, luego la Comunidad Valenciana, Cataluña,Murcia, Galicia... Por donde pasaba el picudo caían la palmeras a puñados. Los tratamientos químicos contra la plaga eran -son- carísimos y los ayuntamientos post-burbuja ya no tenían dinero para cuidar palmeras. 

¿Quién salvará a las palmeras? 

Mirad el pequeño cadáver que tengo en la mano izquierda. ¿Qué es eso blanco que sale de entre los élitros del pobre gorgojo? Pues la kryptonita del Picudo: ¡un hongo! Puede que sea la Beauveria bassiana, un hongo que infecta a estos escarabajos y los fulmina casi tan rápido como ellos lo hacen con las palmeras, En Elche (Alicante), hace un par de años que se utiliza este hongo para proteger el Palmeral de la ciudad, considerado Patrimonio de la Humanidad. ¿Serán los hongos y sus misteriosos filamentos los que salvarán a las palmeras ibéricas? 






miércoles, 16 de noviembre de 2016

Crónica espasmódica de otoño. Segunda parte: Plátanos


Barcelona está llena de plátanos, un árbol agradecido donde los haya. Crece muy rápido y muy alto, protege del sol en verano y deja pasar la luz en invierno, marca el paso de las estaciones para nosotras, las huestes urbanitas y nos amansa por ende la contaminación y el ruido del tráfico.

Se les ha hibridado y clonado desde hace mucho -pero que mucho- tiempo para dar sombra a calles, jardines, caminos y espacios agrícolas. Se cree que provienen del Mediterráneo oriental, pero me da a mí que nadie lo sabe con seguridad. Quizá porque no hace falta saberlo. 

No encontraremos bosques de plátanos espontáneos, "naturales", pero hay zonas donde se favoreció su crecimiento por diversos motivos y que hoy en día ofrecen un espectáculo vivo en el que merece la pena perderse, como en la zona de Gallecs, entre Mollet y Parets. Ir en otoño es muy recomendable.

Pedaleando entre plátanos
De las cosas que me gustan de los plátanos está su capacidad de acogida. Tiene este árbol propensión a producir cavidades en su tronco (principalmente por la acción de hongos) y estos huecos se convierten en muchas ocasiones en viveros de otras especies, que crecen bajo la protección del gigante y alimentándose de la materia orgánica que se acumula en esas oquedades.
 
Una hiedra asoma las hojas
Un brinzal de roble creciendo en uno de los huecos de un plátano

Ni que decir tiene que estos agujeros también ofrecen refugio a muchas aves. Sólo en Barcelona he visto anidar en estos huecos a Gorrines comunes y gorrines molineros, Carboneros, Herrerillos, Estorninos negros, Palomas domésticas y Cotorras de Krámer

Pero estos gigantes hospitalarios tienen un interior tierno e inestable -sobre todo cuando viven sometidos al estrés de una gran ciudad- y no es raro que padezcan el "ataque" de diversos tipos de hongos -entre los cuales la Armellaria- , debilitándose su colosal estructura y cediendo en no pocas ocasiones a la fuerza del viento. Tal fue el caso del plátano que cayó la semana pasada cerca del lugar donde trabajo, arrastrando en su desplome a una farola y aplastando de propina un coche. 

Larga vida a los plátanos. 

9 de noviembre, Un plátano la lía en la calle Llull. Descanse en paz el viejo gigante.



martes, 15 de noviembre de 2016

Crónica espasmódica de otoño. Primera parte: Septiembre


Sigo teniendo un cuaderno de campo analógico, que en los últimos años viene siendo un cuaderno de esos de tapa dura que se cierra con goma... Pero lo cierto es que ahí apunto lo que no fotografío con el móvil, que tiene mejor calidad de imagen y más fácil uso que mi (no tan) vieja cámara de fotos. Y hago muchas fotos. La NSA y Google me deben conocer hoy día mejor que mi madre. En fin.

No puedo apuntar nada original del otoño en general ni de éste en particular que no sepáis. He estado tentado de explicar que las hojas de los árboles se caen por la falta de luz, no por el frío, a la tercera vez de oírlo en las noticias. Pero puede que yo me equivoque.

Sólo puedo aportar la visión de este naturalista discreto a través del visor de su móvil de segunda mano. Y luego lanzarlo a la red por tenerlo en algún sitio, por el pequeño placer de releerlo y re-verlo, por la pequeña vanidad de que a alguien le interese. En la inmensidad de la reeeed...

Recién estrenada la estación , el 25 de septiembre,  Manuel y su padre (el que esto escribe), nos fuimos con las bicis debajo de nuestros culos a rodar por El Prat y allí, en el Parc Nou, fuimos testigos de una ENORME concentración de Vencejos reales (Tachymarptis melba, Ballester en català) que debía rondar fácilmente entre los 3000 y los 5000 ejemplares - y yo tengo un margen de error en conteo pajarero de casi un 30% a la baja (!)-. Nunca había visto nada igual, oye, quitando las concentraciones de Milanos y Abejeros en Tarifa.

Una pequeña parte de la nube de Vencejos reales que volaba sobre el Prat el 25 de septiembre

Es otoño claro, y salen setas por estas latitudes a la mínima que llueva. Y entre el calor que hacía y un par de noches que llovió a mediados de septiembre... el parterre de enfrente de casa, en pleno centro de Barcelona, se cuajó de sombreritos. Creo que eran Coprinus fimetarius (gracias por el apunte Davidacho!) aunque puedo estar totalmente equivocado. Si alguien sabe a ciencia cierta que son...que comparta su saber, por favor!


Ahí, creciendo entre la grama, el nitrógeno atmosférico y la mirada del vecindario

sábado, 13 de febrero de 2016

Pajaricos de invierno delante de la ventana (3): Curruca con casco


En catalán la Curruca capirotada (Sylvia atricapilla) se llama Busquereta de casquet... Grande, para ser una curruca, activa y fotogénica. En los meses fríos llegan muchas a los parques, donde no es difícil detectarlas en las zonas con abundancia de hiedras. El de la foto es un macho adulto (las hembras y los ejemplares juveniles presentan el sombrerito de color castaño) y canta que lo flipas.

Pajaricos de invierno delante de la ventana (2): Mirlo negro

 

Los mirlos (Turdus merla)  de la avenida andan revolucionados con los últimos trabajos de la gente de Parcs i Jardins en los parterres de la calle... Algún mirlo anda ya primavereando y haciendo refilets por la tarde... Muchacho, que me ha dicho Tomàs Molina que vuelve el invierno mañana!

viernes, 12 de febrero de 2016

Pajaricos de invierno delante de la ventana


Los mosquiteros (Phylloscopus collybita) vienen en grupitos de tres o cuatro, mirando debajo de las hojas, a veces manteniéndose en el aire como colibríes, a veces trepando por la corteza como un ratón... Pese a ser (o precisamente por ello) un pajarito muy pequeño, su reclamo y su canto son muy potentes. La alegría de la Avenida, vamos.





jueves, 25 de diciembre de 2014

Carbonero y Petirrojo en Sant Antoni


videoPrimero se oye al Carbonero, cantando con fuerza un reclamo repetitivo... Después suena, más suave, el trino de un Petirrojo. El vídeo (en el que no se aprecian los pájaros) está tomado con el móvil en el barrio de Sant Antoni, Barcelona. Tanto el Carbonero como el Petirrojo son aves fáciles de ver y escuchar en muchos lugares del mismísimo centro de la ciudad Condal, sobre todo en invierno. Hoy, día festivo, casi no había tráfico y se hacían más patentes las voces de estos pajaricos.